Opinión

La vacunación caótica

México es un país que se caracteriza por su desorden, por el caos diario por el que transita su vida colectiva. Es un mal histórico. Es un problema sociocultural.

Desde que México es una nación independiente, no existe un periodo en que las reglas se cumplan, ya no digamos las leyes constitucionales, sino las normas de la convivencia social.

Ese desorden se extiende con frecuencia a los tres niveles de gobierno. Pocas veces veremos administraciones públicas regidas por políticas bien definidas, instrumentadas a partir de una rigurosa planeación, con una programación exacta y una ejecución impecable.

La falta de trabajo en equipo es otro déficit que arrastra la nación: cada quien jala por su lado… sobre todo el que está arriba de todos. Ese nunca acepta que se equivoca. Bajo la lógica de que solo el presidente, el gobernador o el alcalde es quien tiene la razón absoluta, los resultados negativos saltan a la vista: habitamos en el Tercer Mundo… un mundo en donde se salva el que puede. 

Lo que es normal en el país es ver gobiernos (en los tres niveles) plagados de ocurrencias. Como se niegan a escuchar y a leer (algunos políticos presumen su analfabetismo funcional en eventos públicos y en redes sociales), ellos imponen lo que consideran es correcto o es bueno para los ciudadanos, sin haber consultado a especialistas o a la propia gente.

Eso es lo que sucede con el plan de vacunación contra el virus que desquició el planeta entero desde el año pasado. Es un plan de vacunación que no es un plan. Quienes lo instrumentaron, al menos en la zona sur de Tamaulipas, no tienen ni la más remota idea de cómo operar unos módulos de vacunación.

Para comenzar, instalaron solo cuatro módulos para vacunarse en Tampico y Ciudad Madero, dos en cada municipio, bajo dos modalidades: peatonal y vehicular.

¿Cuatro módulos para aplicar vacunas a 90 mil personas en una semana? ¿De veras? ¿A quién se le ocurrió semejante disparate logístico?

El resultado de tan absurdo plan -que no es plan- de vacunación fue el virtual desastre: personas de la tercera edad deshidratadas, filas interminables de autos por las principales avenidas, caos en el tráfico vehicular, dosis que se terminaron antes de tiempo y, para rematar, bloqueos organizados por… ¡¡¡los abuelitos!!! 

¿Acaso no sería más fácil organizarse para instrumentar una vacunación masiva entre todas las instituciones de salud públicas que existen en Tampico y Ciudad Madero? Existe una infraestructura respetable: hospitales y clínicas y, sobre todo, personal especializado, médicos y enfermeras.

En la zona sur, por ejemplo, se ubica un Hospital Regional del Seguro Social, otro del ISSSTE. Pemex cuenta con un nosocomio y dos clínicas. El IMSS tiene además un lugar de atención en el popular sector Infonavit.

Por supuesto, se encuentran los dos hospitales civiles, en Tampico y Ciudad Madero, así como los centros de salud, administrados por el gobierno estatal. Además, las clínicas del DIF, operados por los Ayuntamientos, que cuentan con personal de salud capacitado y dispuesto a participar en un plan de vacunación masivo y urgente.

El Ejército y la Marina, por cierto, también tienen hospitales en la región sureña. Todos saben que las Fuerzas Armadas están listas para solidarizarse con la población en este tipo de situaciones, en que la salud colectiva está en juego.

Si el sur de Tamaulipas cuenta con toda esa infraestructura de salud pública -sin olvidar que existen hospitales y clínicas del sector privado que seguramente estarían dispuestas a participar-, ¿por qué no se planeó y se organizó una vacunación en la que intervinieran todas las instituciones de salud que viven con los impuestos de la gente?

Si se hubieran instalado módulos en todos esos hospitales y clínicas, con un orden previo en donde se le comunicara a cada persona (o que se difundiera a través de medios tradicionales y de redes sociales) el lugar al que debería asistir para vacunarse, otra situación -sin caos ni reclamos- hubiera sucedido. Para lograr algo así, se debe planear y organizar.

Esto nos lleva a la pregunta central, clave para entender el desorden que priva, cuestionamiento que se hace en todo el país: ¿Por qué la vacunación tiene que depender solamente de ‘los servidores de la nación’, una estructura laboral adscrita a la Secretaría de Bienestar Social del gobierno federal?

Hipotéticamente, la lucha contra el virus que golpeó y sacudió el mundo, debería unir a todos los niveles de gobierno. El enemigo en común es ese microorganismo.

Sin embargo, lo que vemos es que la Federación, calificado por muchos como un ‘gobierno de ocurrencias’, jala por su lado. ¿Y el ejecutivo estatal? Ese se aparece en los centros de vacunación para tomarse fotos con los abuelitos, ya sabe usted, es tiempo electoral.

Más allá de los pleitos políticos y electorales que se traen la Federación y el gobierno del estado, ambos deberían hacer un alto en el camino para organizarse en algo tan importante como es detener el virus y proteger a la mayor cantidad de personas posibles con la vacuna. Esa debería ser la prioridad: la salud de los ciudadanos.

El caos y el desorden que han reinado (donde la sociedad también ha puesto mucho de su parte al no respetar el día que le corresponde y hacer largas filas vehiculares con evidente desesperación) durante tres días de vacunación en Tampico y Ciudad Madero confirman que México es un país que arrastra añejos males socioculturales que se reflejan en políticas disfuncionales.

Ese es nuestro México lindo y querido… tan disfuncional que no sabe siquiera planear y organizar una vacunación. Caray.

MELHEM ACOMPAÑARÁ A LOS CANDIDATOS PRIISTAS A DIPUTADOS FEDERALES

Edgar Melhem, presidente estatal del Revolucionario Institucional, estará hoy en la zona sur para acompañar a sus dos candidatos a diputados federales, Gina Barrios, que va por el Octavo Distrito, con cabecera en Tampico; y Joel Barragán, que compite por el Séptimo Distrito, con sede en Madero y que abarca la totalidad del municipio de Altamira.

El dirigente del priismo tamaulipeco estará junto con Gina Barrios pidiendo el voto para la causa tricolor en la colonia Tancol a partir de las 10 horas.

Por la tarde, Edgar Melhem llegará a Altamira para acompañar al joven Joel Barragán en la búsqueda de las simpatías ciudadanas.

Aunque la elección pinta para una polarizada disputa en tierras tamaulipecas entre el PAN y Morena, el PRI quiere convertirse en un tercero en discordia con posibilidades de hacer ruido y, en una de esas, dar la sorpresa en las urnas. Se ve difícil, pero esa es la intención.

Por cierto, Gina Barrios estuvo ayer en recorrido por la colonia Tamaulipas y por la tarde en la Guadalupe Mainero. Ella está entusiasmada.

La candidata priista a la diputación federal por el Distrito Ocho ya está lista para hacer campaña junto a Paloma Guillén, que entrará en acción en busca de la presidencia municipal de Tampico a partir del próximo lunes.

LOS ARRANQUES DE CAMPAÑA DEL PRÓXIMO LUNES…

Ciro Hernández, candidato del PAN a la alcaldía de Altamira, comenzará su campaña el primer minuto del próximo lunes 19 de abril. Todo indica que arrancará en el sector Monte Alto.

Si bien algunos candidatos a alcaldes optarán por la estrategia nocturna para enviar el mensaje de que no quieren perder tiempo, otros aspirantes van a comenzar su actividad proselitista por la mañana, a temprana hora, ya que consideran que no tiene caso desvelar a sus simpatizantes.

Ese es el caso de Saúl Rivera Caballero, candidato del Partido Encuentro Solidario (PES) a la presidencia municipal de Tampico. Su primer acto de campaña será en la popular colonia Morelos y, por la tarde, andará pidiendo el voto en ‘La Borreguera’.

Y PARA CERRAR…

El que está comprometido a recorrer cada municipio, cada ejido del Tercer Distrito, es Tomás Gloria Requena, candidato de la alianza Morena, PT y Partido Verde a la diputación federal por esa área distrital, con cabecera en Río Bravo.

Tomás Gloria Requena ya se comprometió a que, en caso de ganar, instalará una oficina de gestoría en cada municipio.

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